La gabardina es un clásico que no pasa de moda y que sorprende cuál fue su origen, ya que fue una prenda que se diseñó para los soldados en la Primera Guerra Mundial que hasta el momento llevaban abrigos de lana largos y pesados, resultando poco prácticos en el norte de Europa con el frío y la lluvia, porque se empapaban y llenaban de barro en la trinchera.